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La UDC propone una agenda concertada de crecimiento y equidad para el país.

Como nunca antes en la historia reciente, el Ecuador cuenta con los recursos que deberían servir para la generación de un mejor ambiente para el incremento de la inversión; la construcción de infraestructura; el aumento de la producción y las exportaciones; y la creación de empleo. Y fundamentalmente para privilegiar la equidad de oportunidades a través de una educación pública de excelencia.

No obstante, el camino que sigue el Ecuador no ha sido el de traspasar los excedentes de esta riqueza temporal hacia los pobres, atacando los problemas estructurales que han impedido a los pobres el acceso a educación y conocimiento; y que ha limitado el crecimiento del empleo, sino que ha implementado políticas regresivas clientelares: subsidios a los pobres; y políticas mercantilistas: subsidios a los ricos.

El Ecuador requiere urgentemente una estrategia de desarrollo, que no sea ilusoria sino posible, para potenciar nuestros recursos, impulsar nuestra competitividad, aumentar la oferta de empleo, ofrecer igualdad de oportunidades y reducir la pobreza. Reproducir las virtudes del crecimiento económico y equidad posible, como lo han hecho con éxitos sociedades que en su momento fueron muy similares al Ecuador, en el nivel de subdesarrollo y desinstitucionalización. Sepultar definitivamente la onerosa carga del populismo, expresión política que aprovecha indecorosamente de las necesidades insatisfechas de la población para levantar plataforma electoral sobre el ofertismo mesiánico, sin reparar en las consecuencias de mediano plazo, siempre más perjudiciales a los pobres que beneficiosas para ellos.

El régimen y proyecto del presidente Correa ha secuestrado el futuro por sus urgencias electorales. Ha reproducido impúdicamente la conducta populista del liderazgo político y de la conducción del Estado. Avanza en la destrucción del sistema monetario y en la dilapidación de la bonanza económica.